Hay discos que no buscan encajar en una época, sino dialogar con todas. Behind Three Walls, el nuevo álbum de The Jette Planes, es uno de esos trabajos que se planta con personalidad propia y recuerda por qué la música hecha por personas reales sigue siendo indispensable.
Lejos —pero no en contra— del power pop de fines de los 60 y comienzos de los 70 que marcaba In The Movies, este nuevo lanzamiento va un paso más allá. Behind Three Walls no es nostalgia ni revival: es arte hecho hoy, con una mirada contemporánea que respeta la tradición sin quedarse atrapada en ella.
Publicado el 4 de julio de 2025, el disco muestra a una banda en plena madurez creativa, confiando en las canciones, en los arreglos y en una identidad sonora construida sin atajos. Acá hay melodías, capas, climas y una búsqueda que se siente honesta desde el primer escucha.
El corazón del álbum está en el trabajo colectivo de sus integrantes:
Gideon Caro McDonald aporta batería, percusión en todas sus formas imaginables y voces, sumando texturas que le dan vida y movimiento a cada canción.
Toby McDonald, el miembro más veterano del grupo, se encarga del bajo, guitarras, Hammond, voces y hasta del arte visual, dejando en claro que su rol va mucho más allá de lo musical.
Emmet Rigg, con su inconfundible Rickenbacker de 12 cuerdas, guitarras, teclados, bronces y sintetizadores, completa un tridente creativo que suena sólido, inquieto y cohesionado.
Grabado entre diciembre de 2023 y agosto de 2024 en Sine Studios y Kong Studios, el álbum fue mezclado por Mike Lawson y Emmet Rigg, masterizado por Phil Niccolo y cuenta con arte de tapa a cargo de Dylan McHale y Toby McDonald, reforzando la idea de una obra pensada como un todo.
Behind Three Walls no busca demostrar nada, y justamente por eso dice tanto. Es música hecha con tiempo, con amor por el oficio y con la convicción de que todavía vale la pena hacer discos que invitan a escuchar, descubrir y volver a escuchar.